Si vivís en CABA o en el conurbano, seguramente alguna vez sentiste olor a cloro al abrir la ducha, o viste el pelo más opaco después de unos días. La pregunta lógica es: ¿una ducha filtrante cambia algo, o es puro marketing? Acá te contamos qué trae el agua que llega a tu casa, qué puede hacer un filtro de ducha y qué no.

Qué trae el agua de red en Buenos Aires

Ojo: todo lo de esta sección vale para las zonas con agua corriente de AySA. Si en tu casa usás agua de pozo, la situación es otra, y te la contamos más abajo.

El agua que distribuye AySA en la Ciudad y en los partidos del conurbano que atiende se potabiliza con cloro. Es lo que la hace segura: el cloro elimina bacterias y se mantiene en un nivel residual a lo largo de toda la red para que el agua siga desinfectada hasta tu canilla. Por eso, si vivís cerca de un centro de distribución, es normal que lo notes más en el olor.

Dos datos que conviene saber:

  • No se le agrega flúor. Según AySA, el agua de red solo se potabiliza con cloro.
  • El agua corriente de AySA no es especialmente dura. La dureza informada para el agua de red ronda los 65 a 75 mg/L de carbonato de calcio, bastante más baja que la de muchas ciudades de Europa o que el agua de pozo.

Hay un tercer factor que no depende de AySA: el tanque de tu casa o edificio. La responsabilidad de la empresa termina en la línea municipal; de ahí para adentro, el agua pasa por cañerías y tanques que pueden acumular sedimento y óxido. Por eso se recomienda limpiar y desinfectar el tanque al menos una vez por año, algo que en muchos edificios no se cumple.

Tanques de agua en la terraza de un edificio en Buenos Aires

¿Y si en tu casa hay agua de pozo?

En muchas zonas de la provincia de Buenos Aires, y en partes del conurbano sin red, el agua sale de pozo. Ese agua no pasa por una planta potabilizadora y suele ser bastante más dura, con más minerales. Según la zona, también puede traer metales y otros compuestos, como arsénico o nitratos.

En ese caso la ducha filtrante también ayuda: reduce el sarro, retiene sedimentos y sus capas de KDF-55 y zeolita están pensadas para retener parte de los metales. Pero el cartucho trabaja más, así que conviene cambiarlo antes de los 3 meses. Y si usás agua de pozo para tomar o cocinar, lo indicado es hacerla analizar: un filtro de ducha no la vuelve potable.

Entonces, ¿qué hace una ducha filtrante?

En Buenos Aires, el aporte principal de un filtro de ducha es reducir el cloro y retener sedimentos antes de que el agua llegue a tu piel y tu pelo.

  • Cloro: los filtros de ducha usan materiales que reaccionan con el cloro incluso con agua caliente, como el sulfito de calcio, la vitamina C y el KDF-55. El carbón activado, en cambio, rinde mejor con agua fría, por eso los buenos filtros combinan varias capas.
  • Sedimentos y óxido: mallas de acero inoxidable y capas de algodón PP retienen las partículas que pueden venir de cañerías viejas o de tanques sin mantenimiento.
  • Olor: al bajar el cloro, el olor característico de la ducha se reduce notablemente.

Corte de la ducha con filtro Aqualyva V2 donde se ven las capas del cartucho

En Aqualyva elegimos cada componente del filtro, su calidad y la cantidad de cada uno. No usamos un cartucho genérico como muchas otras marcas: cada capa está definida por nosotros.

Lo que mucha gente nota en las primeras semanas es el pelo más suelto y menos áspero, y la piel menos tirante después de bañarse, sobre todo quienes tienen la piel sensible o se tiñen el pelo (el cloro puede apagar el color más rápido).

Lo que una ducha filtrante no hace

Preferimos ser claros, porque hay mucha promesa exagerada dando vueltas:

  • No convierte el agua en apta para tomar. Un filtro de ducha está pensado para el baño, no para consumo.
  • Reduce notablemente el sarro, pero no lo elimina. No reemplaza un equipo ablandador o descalcificador.

Cada cuánto cambiar el filtro

Un cartucho no dura para siempre: a medida que retiene cloro y sedimentos, pierde capacidad. Como referencia, recomendamos cambiarlo cada 3 meses aproximadamente, y antes si:

  • En tu casa se bañan muchas personas por día.
  • Vivís en un edificio con tanque viejo o con poco mantenimiento.
  • Usás agua de pozo o tu agua es dura.
  • Volvés a sentir el olor a cloro o notás que baja la presión.

Si tenés la ducha Aqualyva (V1 o V2), el filtro de repuesto es compatible con las dos versiones. El cambio se hace sin herramientas: desenroscás el cabezal, sacás el cartucho usado y ponés el nuevo.

Ducha Aqualyva V2 abierta con el cartucho de filtro a la vista

Cómo elegir una ducha filtrante

Si estás comparando opciones, fijate en esto:

  1. Rosca de 1/2 pulgada. Es la medida estándar del brazo de ducha en Argentina, así que se instala sin piezas extra.
  2. Capas que funcionen con agua caliente. Sulfito de calcio o KDF-55, no solo carbón activado.
  3. Repuestos fáciles de conseguir. Un filtro que no podés reponer termina siendo un cabezal común.
  4. Presión. Un buen cabezal filtrante no debería dejarte con un hilo de agua.

En la Ducha con Filtro V2 trabajamos justamente sobre los dos últimos puntos: una placa de acero inoxidable con picos más finos para ganar presión, y una rosca extra que permite abrirla para limpiar el sedimento de los picos.

Placa frontal metálica de la ducha Aqualyva V2 con picos finos

Preguntas frecuentes

¿El agua de AySA tiene flúor?

No. Según la información de AySA, el agua de red se potabiliza solo con cloro.

¿El cloro del agua de red es peligroso?

No en los niveles en que se usa: es lo que garantiza que el agua esté desinfectada. Filtrarlo en la ducha es una cuestión de confort para la piel y el pelo, no de seguridad.

¿Sirve si tengo agua de pozo?

Sí. Reduce el sarro, retiene sedimentos y parte de los metales. Como el agua de pozo suele ser más dura, el filtro se satura antes y conviene cambiarlo con más frecuencia.

¿Una ducha filtrante sirve si mi edificio tiene tanque?

Sí, y es justamente donde más se nota, porque además del cloro retiene sedimentos y óxido que se pueden acumular en tanques y cañerías.

¿Cada cuánto se cambia el filtro?

Aproximadamente cada 3 meses, o antes si se bañan muchas personas por día o si volvés a sentir olor a cloro.